Siendo ferviente defensora de la continua formación del profesorado, tengo que reconocer que, después de un día (muy largo), a pesar de tu deseo de estar siempre en movimiento, de aprender, de conocer nuevos compañeros (con tus mismas inquietudes o no) y de compartir experiencias… A pesar de todo eso, el día a día te consume y no siempre tienes la energía suficiente para emprender una formación con las ganas que te gustaría.

 

Pero, ¿qué se necesita para que ese estado de ánimo, de fuerza y de voluntad, cambie? Lo primero, una dosis de automotivación (no todo corre a cuenta del profesor que te imparta la formación), que capten tu atención y que la materia sea lo suficientemente interesante para mantenerte conectada. Y eso lo consiguió el Flipped Classroom o “clase invertida”.

 

Los profesores, lo tenían muy difícil. Difícil por los que piensan que la “Taxonomía de Bloom” es la precuela de “Anatomía de Grey” o, en el otro extremo, por los que “flipan”, perdón, llevan “flippeando” (volteando) desde hace un tiempo sus clases; añadiendo a la ecuación, el cansancio acumulado de un duro inicio.

Pues eso, nada fácil.

Pero, pronunciaron las palabras mágicas: “Empezamos con una prueba.” ¿Han dicho RETO? ¿Eso significa juego, unión, competición, puntos, premios y motivación? Chicos listos. A partir de ese momento ya tenían nuestra atención y activación plena. Nos engancharon a la formación y nos hicieron olvidar esa losa con la que habíamos entrado en el aula. Como se dice por estas tierras en Fallas: “Sr. Pirotècnic ja pot començar… Flipped Classroom”. ¿O no era así exactamente?

 

Ellos ya habían aplicado la clase inversa con nosotros: nos proporcionaron todo el material teórico (vídeos y artículos) dos semanas antes para darnos tiempo a consultarlo y llegar a clase con la lección aprendida. Con esto, ¿lo mejor de todo? Tener día y medio de miradas de complicidad (y de “vamos a ganar y lo sabes”), de prácticas, de trabajo en equipo, de explotar nuestra creatividad, de crear experiencias para aplicar en clase Flipped Classroom  y aprender de todas ellas. Libertad de creación, escucha activa, toma de decisiones y premios a un trabajo bien hecho.

Sistema solar, La mujer en época de Isabel la Católica, Valientes en Valentia o Los sentidos son algunas de las actividades creadas para utilizar con nuestros alumnos.

Y aunque, como bien dicen nuestros profesores, la tecnología no es imprescindible para “flippear”, hay que reconocer que facilita y aporta una motivación extra. EdPuzzle,  Socrative, iMovie, Touchcast y podcasts son algunas de la infinidad de aplicaciones que podemos encontrar para ayudarnos a crear los recursos necesarios para realizar nuestras clases invertidas.

Alumnos motivados y entregados, responsables de su aprendizaje, más seguros de sí mismos, defensores del trabajo cooperativo, creativos y con ganas de superarse, son algunas de las características de los discentes que “flippean”. Yo me sentí así.

Los inicios son duros y a todos nos cuesta cambiar porque nos sentimos cómodos (o no), pero, pero puedes combinar tus clases tradicionales con las más innovadoras como puedes ser las “invertidas”. Preparar, con ayuda de las aplicaciones o no, material teórico en presentaciones o vídeos para que los consulten desde casa y así conseguir aprovechar la clase presencial para formar equipos, resolver dudas, que ellos hagan de profesores y expliquen a sus compañeros, que investiguen, que sueñen y que sonrían…

 

¿”Flippeamos”?

 

Laura Borao. Profesora de Secundaria, Jefa de Departamento de Lenguas Vernáculas y escritora. www.lauraborao.com

 

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