Hoy queremos abordar una de las partes principales al desarrollar un tema o un caso práctico: la conclusión.

Ya hemos hablado de la importancia de una buena redacción para superar con éxito una oposición para un puesto docente. Cualquier ejercicio contará con una buena introducción, un desarrollo y ,no menos importante, una buena conclusión.

¿Qué  entendemos por una buena conclusión?

Ya vimos que es necesario captar la atención del tribunal en los primeros minutos de tu exposición mediante una buena introducción. En el caso de Madrid, no se leen ni el tema ni el caso práctico, pero aun así, una buena introducción captará la atención de quien esté leyendo tu escrito.

De la misma manera, una buena conclusión puede captar la atención del tribunal, pero en este caso, puede hacer que te recuerden durante algún tiempo. Una buena conclusión es aquella que consigue que el tribunal te recuerde una semana después de haber leído el tema o el caso práctico.  ¿Cómo puedes conseguir esto? Lo analizamos a continuación.

En toda conclusión que se precie hay que volver a nombrar la idea principal del tema. Busca la idea principal que subyace en todos los temas. Evidentemente, no quieres sonar muy repetitivo, por tanto deberás expresar lo que ya utilizaste al comenzar el tema con unas palabras distintas.

Si estamos haciendo un caso práctico, la idea principal debería ser el argumento en el que te basas para resolver un caso de una forma determinada.

A continuación te presentamos 4 formas de concluir un tema o un caso práctico para que permanezcas en el recuerdo de los miembros del tribunal que te evalúa.

  • Termina con una pregunta. Si has resuelto un caso de una forma innovadora, alejada de lo que ha sido la norma en educación durante décadas, puedes cuestionar la validez de esta continuidad tras haberla descrito con rigor.   Una pregunta del tipo: “¿Es esa la educación que queremos en el siglo XXI?” se mantendrá en la mente de los miembros del tribunal, tanto si están de acuerdo contigo como si no.

 

  • Termina con una recomendación. Hacer una recomendación al final de un caso práctico o tema tras haber descrito problemas propios del ámbito educativo puede dar una imagen de experto en la materia y conectar directamente con los miembros del tribunal. Recuerda que ellos viven esa misma problemática que has descrito en su día a día con los alumnos. Una buena recomendación puede ser una forma muy eficaz de terminar un tema, independientemente de que el tribunal la tenga en cuenta, pues les dejará pensando sobre el candidato, su idea principal y las implicaciones de la misma.

 

  • Termina con una cita famosa. Esta fórmula es muy utilizada. Hay innumerables citas referentes a la educación y dan un toque humano a cualquier tema que sólo puede jugar a tu favor. Nelson Mandela, Albert Einstein, y muchos otros han aportado citas sobre educación que ya son famosas, a pesar de que no eran educadores. Con este tipo de citas se busca emocionar a los miembros del tribunal. Intenta ser original y utiliza citas que no sean demasiado manidas. ¿Te imaginas que 20 candidatos en tu tribunal decidieran utilizar la misma cita? Si esto ocurriese, la cita perdería todo el valor añadido que pretendías que aportase a tu escrito.

 

  • Termina con la cita de un experto. Una forma muy eficaz de concluir tu tema o caso práctico es utilizar la cita de un experto en el tema tratado. Este tipo de citas te servirán para dar un toque de autoridad y credibilidad a tu idea principal. Si te decides por este tipo de conclusión recuerda poner las palabras exactas de la cita entre comillas con una referencia clara al autor de las mismas. Si es posible haz referencia a la publicación en la que el autor escribió esas mismas palabras.

 

Sea cual sea la forma que elijas para concluir tu tema, en la conclusión debes abrirte al tribunal. ¿Qué quiero decir con esta frase? Pues que debes mostrar al tribunal tu lado más humano. El tribunal está intentando seleccionar personal al fin y al cabo. Las dos preguntas que le rondan por la cabeza a sus miembros, aunque no lo puedan evaluar formalmente son:

  1. ¿Será este candidato un buen compañero de profesión? ¿Me gustaría tenerlo en el aula conmigo?
  2. ¿Será este candidato una buena persona? ¿Me gustaría que enseñara a mis hijos?

Aprovecha la conclusión para dejar claro al tribunal de qué pasta estás hecho. Ya les has atiborrado a datos y teorías en tu exposición. Probablemente otros candidatos lo hayan hecho también, y ¿quién sabe?-  quizás hayan desarrollado el tema mejor que tú. Entonces… ¿por qué deberían elegirte a ti?

Conseguirás ser el candidato ideal si trasmites al tribunal que eres una excelente persona además de un gran profesional.

 

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