Pedro es un alumno muy inteligente que, sin embargo, se aburre tremendamente en clase. Solo le interesan las lecciones en contadas ocasiones. Tiende a molestar al profesor y a sus compañeros y recibe constantes reprimendas por ello. No solo eso, sus notas se ven afectadas negativamente por su comportamiento  ¿Nos suena?

Creo que todos hemos tenido alumnos de este tipo.

Una de las cosas que escucho al impartir cursos de Gestión de Aula por parte de profesores experimentados es que, en España, es una práctica común el bajar la nota académica a los alumnos por mal comportamiento en clase. Pensaba que esta práctica estaba ya desterrada  pero me temo que sigue “vivita y coleando”.

Esta medida es injusta y no produce ningún beneficio. Cuando un profesor actúa de esta manera tan poco profesional está mezclando comportamiento con resultados académicos y esto carece de sentido. Como se suele decir, está mezclando chrras con merinas. Un buen profesor busca que las notas midan lo que sus alumnos han aprendido y no el tipo de comportamiento que tienen en clase.  En efecto, para ser justos el castigo debe ser acorde al “delito”. Así, las consecuencias negativas a un mal comportamiento deben buscar reconducir ese comportamiento, pero una medida como la descrita anteriormente no lo consigue en primer lugar por ser ilógica. El mal comportamiento de alguien debe tener consecuencias negativas, pero en ningún caso del tipo que pongan en peligro su avance en el sistema educativo pues sería una medida desproporcionada.

Un alumno que no presta atención y molesta se verá afectado negativamente en sus notas por esa falta de atención. Lógicamente, si no presta atención, es probable que no aprenda tanto como necesita en clase. Bajar aun más las notas de forma artificial es del todo contraproducente.

Las causas del mal comportamiento de un alumno en clase son variadas, pero existe una correlación entre el nivel socioeconómico de la familia y problemas de comportamiento en la escuela que no podemos obviar.
Si añadimos un poco de pobreza a esta medida perversa, tenemos una mezcla que produce un tipo de fracaso escolar sellado en la partida de nacimiento de muchos de nuestros alumnos.

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