Todo el que ha sido opositor o lo es en la actualidad sabe que se trata de una carrera de fondo, en la que la resistencia es mejor cualidad que la velocidad. Hay que estar dispuesto a dedicar algunos años a conseguir una plaza, con lo que eso conlleva en sacrificio y esfuerzo, personal  y familiar. La característica que yo destacaría para alcanzar el éxito es la resiliencia. Puesto que doy por supuesto que la plaza, salvo contadas excepciones, no se consigue a la primera, hay que saber convivir con el relativo fracaso que supone tener que seguir estudiando tras una convocatoria en la que no hemos podido alcanzar el objetivo final. Por ello, hay que aprender de los errores cometidos y hacerse más fuerte. En la siguiente convocatoria hay que estar mejor preparado que en la anterior.

En mi caso,  conseguí la plaza con el número 1 en mi especialidad, tras algunos años de duro trabajo. El camino no fue fácil. Estuve en dos ocasiones a falta de una décima. Sin embargo, no tiré la toalla en ninguna de dichas ocasiones. Juré en arameo, eso sí. Pero saqué fuerzas de flaqueza, formateé mi cabeza y volví a empezar con más fuerza, si cabe.  En cada una de las convocatorias  a la que me presenté saqué mejor nota que en la anterior, hasta que conseguí el objetivo. Por ello, creo que mi experiencia puede servir de ayuda a otros/as compañeros/as que estén en la pelea, tanto si llevan años luchando como si piensan empezar en breve.

¿Cómo se consigue una plaza? Analizando la estructura de la oposición, se pueden sacar algunas conclusiones. Hay dos partes bien diferenciadas. En la primera parte, consistente en una prueba escrita, tanto teórica como práctica, las fuerzas están muy igualadas. Las diferencias en las notas de los opositores es pequeña debido a la dificultad de esta prueba, sobre todo en lo que respecta a la parte práctica. En la mayoría de las especialidades,  la prueba práctica marca la diferencia entre pasar o no pasar a la siguiente fase. Esto significa, generalmente, que tendrás trabajo como interino el próximo curso si superas este escollo. Sin embargo, no es aquí, en mi opinión, donde se consigue la plaza.

La segunda parte, vulgarmente conocida como “encerrona” es la parte en la que hay mayores diferencias en las notas entre los supervivientes que han pasado a este último tramo. Es en esta parte, que engloba la programación y la unidad didáctica, donde se debe poner el mayor esfuerzo de nuestra fase de preparación como opositores, puesto que es aquí donde se gana la plaza, en la mayoría de las especialidades.

Hay dos aspectos a tener en cuenta para afrontar con éxito esta fase. El primero de ellos parte de la premisa de que tu propuesta debe estar completa, tanto en la programación como en la unidad didáctica, incluyendo todos los elementos necesarios que el tribunal nos va a exigir. Para evaluar esta parte, el tribunal tiene una plantilla de corrección. Dicha plantilla debería ser pública puesto que el estudiante debe conocer lo que se le va a pedir con anterioridad. A los profesores se nos exige informar a nuestros alumnos de los pormenores de la evaluación, publicando criterios de evaluación, estándares de aprendizaje y criterios de calificación, mientras que no se considera que los futuros docentes tengan el mismo derecho. No parece muy coherente. No obstante, si uno busca lo suficiente puede encontrar algunas pistas. En la página web de la DAT Norte de Madrid, por ejemplo, hay publicado un guión detallado sobre qué deben contener las programaciones didácticas tanto de la ESO, como del Bachillerato, como de la FP. Dicha guía se refiere al curso 2015-16, pero contiene las actualizaciones que incorpora la LOMCE, y una de los aspectos más interesantes es que incluye la legislación correspondiente a cada apartado, lo  cual es muy valioso. Es muy probable, por otra parte, que en otras comunidades autónomas existan documentos similares.

No es la intención de este artículo detallar todos los apartados que hay que incluir tanto en una programación como en una unidad didáctica, puesto que vienen recogidos en el citado documento, pero sí advertir al opositor que debe conocerlos en profundidad para que la programación-unidad que presente no sea incompleta. A mí me hubiese resultado muy valiosa en una de las convocatorias en las que me presenté puesto que no incluí la el 100% de la información necesaria, como por ejemplo la orden de 28 de agosto de 1995 (21072/1995) que regula el procedimiento para informar a alumnos y familias acerca de los elementos curriculares que se van a emplear.

Una vez que el opositor tiene la programación completa y sin fisuras, hay que centrarse en la unidad didáctica. Este es el segundo aspecto. En realidad, los apartados de la programación se pueden aplicar en su gran mayoría a la unidad didáctica, puesto que la segunda es una concreción de la primera. Por ello, en este punto, la cuestión diferencial con respecto a otros opositores-competidores será la secuencia de actividades de enseñanza-aprendizaje y su coherencia con los objetivos, los contenidos, los criterios de evaluación, los procedimientos de evaluación y la metodología.

En mi opinión, no utilizar metodologías activas en la unidad didáctica que te toca defender sería propio de una oposición del siglo pasado. Sin embargo, todavía hay miembros de tribunal que no ven con buenos ojos este tipo de métodos.  Por ejemplo, en una de las ocasiones que pasé por la encerrona una de las personas integrantes del tribunal me dijo, al finalizar la defensa, que había sido muy valiente por hacer un planteamiento metodológico constructivista, centrado en el alumno. Por desgracia, la innovación educativa está entrando en nuestro sistema educativo de forma lenta y con una gran resistencia provocada fundamentalmente por la falta de formación del profesorado en metodologías activas de enseñanza. El citado comentario es más que una anécdota, me temo.

Por ello, creo que lo más acertado sería combinar una metodología expositiva, enriquecida con el uso de las TIC, con algunas metodologías activas como  Aprendizaje Basado en Proyectos,  Aprendizaje Basado en Problemas, Flipped Classroom, educación STEAM, gamificaciónVisual Thinking, entre otras. En la actualidad, hay muchos cursos para ponerse al día con estos modelos didácticos. Recomiendo que los opositores se formen en ellos y, si es posible, que los pongan en práctica en sus institutos ya que algunos son métodos complejos que hay que conocer bien para que se produzca un verdadero aprendizaje de calidad en el aula.

Como dijo Martin Luther King, “debemos aceptar la decepción finita, pero nunca debemos perder la esperanza infinita”. Mucha suerte a todos en la próxima convocatoria.

Daniel Albertos Gómez

dalbertos.gomez@gmail.com

Soy licenciado en Biología y en Pedagogía, y doctor en Educación. Mi campo de especialidad es la didáctica de las ciencias y el pensamiento crítico. Profesor de Educación Secundaria en la especialidad de Biología y Geología. Empecé mi labor docente en la enseñanza privada y desde el año 2010 trabajo en la pública. Mi destino actual es el IES Carpe Diem de Fuenlabrada. En este curso que está acabando he coordinado un seminario en mi instituto sobre PBL. También colaboro con la UNIR, donde dirijo un TFM de Formación del Profesorado. Mi labor principal con respecto a mis alumnos del Máster es guiarles para diseñar, aplicar y evaluar intervenciones educativas que sean innovadoras.

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